Reputación integral

AMADO FUGUET VENTURA

Los escenarios ante los cuales se encuentran las empresas venezolanas las han obligado a estructurar acciones preventivas que resguarden su reputación con los diferentes actores que tienen que ver con ellas.

En el pasado, el mayor cuidado se concentraba en mantener una sólida imagen ante clientes, acreedores y accionistas. Las empresas ahora tienen igual cuidado en cuidar su reputación ante otros grupos con los cuales interactúan: la comunidad, los reguladores, los aliados, los proveedores y, muy especialmente, los actores internos: gerentes, supervisores y trabajadores.

La buena reputación ante los actores que participan directa e indirectamente en los procesos internos es de especial importancia. No sólo porque son ellos los que garantizan la continuidad operativa de las organizaciones y la ejecución de proyectos estratégicos, sino además porque son los principales voceros ante los clientes y ante la sociedad. A mayor reputación interna, mayor compromiso para mejorar la productividad, y mayor identificación con la propia empresa.

En la situación actual, esto es un verdadero desafío. La conflictividad laboral, la ideologización de los sindicatos, la caída en las ventas, el encarecimiento de los costos de producción y ventas, así como la multiplicación de controles por los órganos reguladores; no hacen sino poner en riesgo las sanas relaciones con los actores de cada negocio, y especialmente con los trabajadores. De allí la importancia de tomar acciones preventivas que atiendan esta situación especial y preserven la reputación integral.

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Comunicadores corporativos

AMADO FUGUET VENTURA

Como buenos periodistas, los comunicadores corporativos escudriñan el entorno de las entidades con las cuales colaboran y evalúan el impacto que en ellas pudieran tener los temas que ocupan a la opinión pública. Monitorean las posiciones de los actores clave sobre asuntos de interés para la organización, analizan las jugadas y movimientos en los mapas de poder, y vigilan los pasos de la competencia y los reguladores.

Se ocupan de comprender el clima interno, las relaciones de los diferentes grupos que hacen vida en las organizaciones, el comportamiento de los líderes, la gerencia media, los supervisores y los trabajadores.

Participan en la definición de las estrategias, o buscan interpretarlas e impulsar su comprensión entre quienes hacen vida en la empresa, primero, y entre los demás actores con intereses en ella, después. Definen los mensajes fundamentales y ponen a funcionar plataformas de medios, canales y programas que permitan orientar, informar, motivar y escuchar. Propician que el liderazgo se involucre y cominique con un alcance interactivo y no sólo divulgativo. Se inmiscuyen en los procesos operativos y actúan como agentes del cambio organizacional. Tienen una clara orientación al cliente interno y externo.

Buscan que sus organizaciones se vinculen a las comunidades, la sociedad, los gremios y las instituciones. Colaboran con sus colegas de los medios. Defienden valores y principios éticos en el ejercicio de su profesión. Sobre todo, nunca pierden su condición de reporteros, por lo que comunican con base en hechos. Para los buenos comunicadores corporativos, la imagen y la reputación se edifican sobre bases sólidas. La palabra no basta.