¿Qué ventajas tiene la presencia del líder en la planta?

Amado Fuguet V. 

Nos comentaba el gerente de una planta industrial en el centro del país que desde que cambió su rutina de llegada a las instalaciones, pudo mejorar las relaciones y la comunicación con los supervisores y trabajadores de base.

En lugar de entrar por la puerta principal e ir directo a su oficina, como era costumbre, optó por tomar el pasillo lateral para ingresar por la zona de despacho de almacenes, donde hay movimiento desde temprano.Caminar la planta

Desde entonces, casco en mano, el nuevo hábito le permite saludar a la gente de almacenes y otras áreas operativas de la planta. Pero además le brinda la oportunidad de tener un vistazo informal sobre el funcionamiento de los procesos, y escuchar uno que otro comentario.

Siempre respetando las líneas de gerencia media y de supervisión, la presencia del líder genera un mensaje de cercanía, y rompe las típicas barreras que distancian a los ejecutivos de primer nivel con la base.

Son muchos los momentos cuando este paseo por la fábrica puede darse. Hay quienes prefieren tomar el almuerzo en el comedor, otros optan por hacen un recorrido a media mañana. También hay casos en los que se establece esta caminata una o dos veces a la semana con el responsable de un área determinada.

No importa la hora o el formato. Lo relevante es que la gente sienta la presencia del líder (o de los líderes). Es un hábito capaz de transmitir confianza y que ayuda enormemente al momento de presentarse situaciones de contingencia o crisis. Además, refleja modelaje, de tal forma que las líneas intermedias emulen este tipo de comportamiento.

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La comunicación dentro de las unidades

Amado Fuguet V.

 

Dentro del rol de los gerentes de una unidad funcional –así como de sus reportes directos-, está el de propiciar que, dentro de ella, exista la mejor comunicación posible para que el intercambio de información y de ideas incentive una mayor productividad.conversaciones en unidades

Para que ello ocurra, todo el equipo que dirige a la unidad debe estar sensibilizado en torno a la agregación de valor que constituye en sí misma una  comunicación abierta. Requiere que cada uno de ellos, individualmente, tome conciencia de que la interacción tiene impacto en los resultados, tanto de cada persona como del grupo.

Convertir en hábito impulsar conversaciones y participar en ellas, se convierte en una competencia que ayuda a mantener un microclima estimulante, caracterizado por la participación.

Aparte de afianzar el liderazgo, genera como efecto mejores decisiones. El proceso para tomarlas se nutre de más aportes y de distintos puntos de vista.

Aguas abajo, sobre todo cuando se trata de unidades grandes, el esfuerzo debe redoblarse, lo que exige desarrollar habilidades para aprovechar adecuadamente tanto la comunicación presencial como aquella soportada por otros medios. Y siempre intentando de que se abran cauces para que desde abajo también fluyan contenidos.

Cuando las unidades se comunican apropiadamente dentro de ellas mismas, las posibilidades de que creen espacios de intercambio efectivo con otras áreas de la comunicación.

El ejemplo, además, es un buen mensaje.

El conflicto funcional como diálogo constructivo

Amado Fuguet V.

 

En toda organización es natural que existan conflictos entre individuos o entre grupos. Ante un problema determinado, puede haber posiciones encontradas tanto en el diagnóstico, las razones y las responsabilidades, como en la forma para abordarlo y solucionarlo.conflicto y comunicación

También puede ocurrir cuando se presenta alguna oportunidad. Los criterios y las formas de aprovecharla pueden ser disímiles, lo que puede derivar en un debate sobre la vía más adecuada para sacar ventaja de esta circunstancia que puede ser provechosa para la organización.

Igualmente surgen conflictos relacionados con la asignación de recursos, sobre todo cuando éstos son escasos.

Puede ser sano que estos desacuerdos sean convenientes. Cuando son funcionales permiten el intercambio de ideas, más interés en resolver el asunto y eventualmente mayor compromiso.

Se trata de un diálogo constructivo que, al establecerse como cultura en la organización, puede rendir frutos.

Distinto es cuando el conflicto es perverso, motivado más por la demostración de poder que por crear soluciones. La adjetivación y la acusación, cuando están por encima de las ideas, terminan por hacer daño. La disfuncionalidad se convierte en un muro que dificulta el logro de los objetivos.

Si este tipo de conflicto se establece como parte de la cultura, el fracaso organizacional puede tener probabilidades de presentarse ante cualquier problema u oportunidad.

Todo responsable de los procesos comunicacionales debe observar qué tipo de conflicto prevalece en su organización para desarrollar las estrategias y acciones más apropiadas según sea el caso.

Lo que transmite la cultura organizacional

Amado Fuguet V.

Aunque se trate de una dinámica informal, la construcción de la cultura en una organización está influida por normas y valores que pueden estar formalmente establecidos, a los que se añaden creencias y formas de pensar que se traducen en comportamientos que le dan una característica única a una empresa o institución en particular.cultura y mensaje

Según algunos investigadores que han estudiado este asunto, como es el caso de Wagner y Hollenbeck, de la Universidad de Michigan; la cultura de una organización es una manera informal y compartida de percibir la vida y pertenencia a ella, que une a sus miembros e influye en sus opiniones sobre sí mismos y su trabajo.

Por ello, explican que la cultura puede proporcionar una identidad a la organización, facilitar el compromiso colectivo, fomentar integración y cooperación y ayudar a comprenderla.

Para que sea posible, el liderazgo debería tener un rol catalizador y promotor, y la organización –entre lo formal y lo informal- nutrirse de elementos visibles, que van desde las historias y mitos, hasta los símbolos y el lenguaje propio de ella.

A través de estos procesos, se van generando estilos y conductas que transmiten mensajes para quienes en ella participan. Mensajes que configuran la forma de tomar decisiones, de comunicarse, de ejecutar, de planificar, de celebrar, de promover e incluso de castigar.

Por ello es muy importante que quienes tienen responsabilidades gerenciales y comunicacionales, tienen que comprender la cultura, para poder así determinar si tal como está es la apropiada para impulsar la estrategia organizacional, o si requiere impulsar su transformación, lo que amerita seguramente una gestión para mitigar las resistencias.

La narrativa de la economía en el ámbito laboral

Amado Fuguet V.

 

Los trabajadores son agentes de la economía, ¿cierto? Pero no siempre son conscientes de ello. Muchos la ven como un tema ajeno, aún cuando participen en los procesos de producción, distribución y venta de bienes y servicios. Tampoco tendrían entonces porqué preocuparse por el impacto que el entorno económico tiene en lo que hacen y el de ellos sobre el comportamiento de la economía.LA ECONOMÍA EN LA EMPRESA

Tampoco los empresarios y gerentes se preocupan de hablar de estos asuntos con sus equipos de trabajo. Tampoco con quienes tienen representatividad sindical.

Pero las crisis están modificando estos comportamientos. Los trabajadores necesitan saber qué está pasando en la economía, cómo les impacta este contexto en su rol como agentes productores o comercializadores, y cómo su organización está afrontando las realidades.

Es el momento de desarrollar una narrativa que permita, en términos sencillos y honestos, explicar las realidades de la economía. El interés por comprender y encontrar soluciones abre las puertas a la escucha. Los contenidos pedagógicos, con ejemplos y casos, son más efectivos y generan acercamiento.

Mientras menos técnico sea el mensaje, sin menospreciar los datos, más posibilidades hay de que la comprensión de los hechos estimule el diálogo y la defensa de intereses comunes.

Comunicar la economía en el ámbito laboral es un gran reto en los tiempos de incertidumbre que hoy viven las organizaciones.

De la productividad a la sobrevivencia empresarial

Amado Fuguet V.

“En lugar de enfocarnos en aumentar la productividad, tenemos los esfuerzos y energías en no bajar la santamaría”.

La frase de Jorge Roig, quien acaba de entregar la presidencia de Fedecámaras, es reflejo fiel de lo que vienen expresando productores agrícolas, industriales y empresarios de diversos sectores en reuniones de todo tipo, tanto dentro de los gremios, como en intercambios con otros sectores.

Dibuja la crisis recesiva que se ha ido agravando este año, ante las dificultades para encontrar materia prima e insumos tanto dentro como fuera del país, y que ha llevado a las empresas a desarrollar una gestión gerencial de sobrevivencia.

“Estamos estirando los inventarios”, es una frase común que venimos escuchando a gerentes de distintas áreas de producción. “Estamos a la espera de que llegue el barco para prender de nuevo los equipos”,  manifiestan otros. “Ojalá llegue alguna gandola desde Ciudad Guayana”, expresan algunos.

Trabajar a media máquina, suspender líneas de producción temporalmente, modificar procesos, sacrificar calidad, sustituir insumos, son decisiones que han tenido que tomar muchas empresas en el contexto precario de la economía venezolana.

Los trabajadores se percatan de esta realidad y, cuando existe con ellos una comunicación asertiva de parte de sus gerentes, se incorporan –en unos casos más, en otros menos- a colaborar para que la sobrevivencia no llegue al escenario de cierre.

Esta inevitable gestión gerencial de la sobrevivencia, sin embargo, no debe significar el abandono definitivo del concepto de productividad que en algún momento habrá que recuperar y promover precisamente para superar la crisis.

Los trabajadores como actor clave en la reindustrialización

Amado Fuguet V.

 

Uno de los retos que se han planteado los industriales venezolanos es incorporar a distintos sectores de la sociedad a sumar ideas que faciliten la viabilidad del planteamiento contenido en Visión Venezuela Industrial 2025.

Entre ellos figuran en primer plano los trabajadores actuales y potenciales. Gerentes, profesionales, técnicos y obreros, son protagonistas fundamentales del diseño y ejecución de las iniciativas que se deriven de la hoja de ruta que los empresarios están promoviendo para reindustrializar e industrializar a Venezuela.

La reindustrialización representa grandes ventajas para los trabajadores (Foto cortesía El Nacional)
La reindustrialización representa grandes ventajas para los trabajadores (Foto cortesía El Nacional)

Ello requiere que no sólo los dirigentes gremiales nacionales, regionales y sectoriales establezcan procesos de intercambio con los trabajadores. Implica que en cada empresa sus directivos y líderes compartan el porqué, el qué y el para qué de las propuestas contenidas en este proyecto.

Al fin y al cabo, un proceso de modernización y crecimiento del aparato industrial se traduce en mayores oportunidades de empleo digno, visto no sólo como un conjunto de beneficios, sino también como una vía de realización técnica y profesional.

La gente en las organizaciones requiere orientación sobre lo que significa una industria sólida que en su conjunto genere beneficios a la sociedad y al ciudadano en su rol como trabajador, consumidor o emprendedor.

La idea es que puedan sentirse integrados y motivados a participar, para lo cual deben ser escuchados, ya que sus puntos de vista pueden enriquecer este proceso que implica un enfoque inclusivo.

También los futuros trabajadores que están en proceso de formación entran en este alcance, pues la juventud es la que impulsará los cambios que se requieren para que esta visión sea posible.

Los trabajadores como comunicadores

Amado Fuguet V.

Cuando se gestionan los procesos de comunicación interna en las organizaciones, una de las razones por las cuales no se logran los resultados deseados está relacionada con la práctica de considerar a los trabajadores simplemente como audiencia.

En realidad, todos quienes hacen vida en las empresas e instituciones son interlocutores, lo que implica un enfoque más integral. tarabajo y comunicación

Asumir que se trata simplemente de “público”, aunque se le defina como clave,  limita las posibilidades comunicacionales. El carácter pasivo que supone, hace que se le considere solo como un receptor de información.

En realidad, el trabajador es un actor activo dentro de los procesos comunicacionales. Escuchan, es cierto, pero también necesitan ser escuchados.

Son voceros naturales. Intercambian ideas, opiniones, afirmaciones, inquietudes. Lo hacen con sus compañeros, pero también con sus supervisores y con todos con  quienes conviven.

También generan mensajes cuando callan. Igualmente lo hacen a través de su comportamiento.

Quienes están a cargo de dirigir las comunicaciones internas, así como quienes tienen responsabilidades gerenciales y de jefatura, pueden lograr mayor efectividad en su gestión cuando asumen un paradigma que identifica a los trabajadores como comunicadores en su sentido más amplio.

Las conversaciones en las organizaciones son protagonizadas por todos. Tanto las formales como las informales.

No hay que olvidar que incluso, los trabajadores también comunican en los ámbitos externos, las experiencias que viven dentro de la entidad donde laboran.

Por eso es importante comprender y cultivar este rol, que no es exclusivo de quienes supervisan.

El talento se va justo cuando es más necesario en las empresas venezolanas

Amado Fuguet V.

La pérdida de confianza en el país se posiciona como el factor determinante para emigrar, lo que incide en la ya mermada productividad de las organizaciones.

En el portal efectococuyo.com se publicó recientemente una infografía que resume el perfil del venezolano emigrante.
En el portal efectococuyo.com se publicó recientemente una infografía que resume el perfil del venezolano emigrante.

Son diversos los factores que asedian la supervivencia de las empresas venezolanas. Las regulaciones excesivas, las expropiaciones e intervenciones, la falta de insumos y materias primas, la inestabilidad económica o la inseguridad jurídica, hacen mella en la productividad, y por lo tanto en los resultados.

Pero uno de los fenómenos del entorno venezolano que está erosionando el rendimiento empresarial es la pérdida del talento. No se trata de lo que ocurría en otros tiempos, cuando había competencia para captar a los mejores. Es la cada vez más frecuente deserción de profesionales, técnicos y gerentes. Y la razón más encontrada es que han perdido la confianza en el país y emigran.

Se observa tanto en quienes apenas comienzan la carrera como en aquellos que han acumulado conocimientos y experiencias, tanto por estudios realizados como por carrera dentro de las organizaciones.

La gente se va porque la inseguridad, la inflación, la escasez y la pérdida de calidad de vida son un estímulo para hacerlo, con todo y los riesgos que constituye empezar de nuevo en otras latitudes.

Y también lo hace porque teme que las empresas donde trabajan pueden sucumbir ante el acoso del entorno. Existe un clima de incertidumbre cada vez más palpable.

Es todo un reto el que tienen los líderes empresariales para contener la fuga del talento, más aún cuando es precisamente en estas circunstancias en las cuales más necesita de los mejores para afrontar un contexto de tanta complejidad, como es el caso venezolano.

La participación en la toma de decisiones impacta en su ejecución efectiva

Amado Fuguet V.

Uno de los procesos que reflejan el carácter de la cultura organizacional es el de la toma de decisiones.PARTICIPACION

En la medida en que quienes pertenecen a una unidad o a un equipo de proyecto  tienen voz para definir acciones o rumbo a seguir,  en esa misma medida se puede considerar que en la organización es abierta. La escucha tiene un peso dentro de esa cultura. Y más aún si, además de voz, hay voto.

Una de las ventajas directas de la participación es que quienes están involucrados en algún aspecto de una decisión, se sienten mayor identificados. Vale decir que si se tomaron en cuenta sus ideas o argumentos, la sentirán como propia.

Y esta circunstancia está estrechamente ligada a la motivación. Cuanto mayor es el sentido de propiedad de una decisión, se incrementa notablemente su interés en la ejecución, lo que puede llevar a una mayor productividad.

Existen diversos estudios organizacionales que indican que quienes participan, comprenden mejor la situación o problema,  y por lo tanto entienden con mayor propiedad las razones, los beneficios y las implicaciones que pueda tener la medida adoptada.

Al tener legitimidad, crece la probabilidad de que el equipo que se siente dueño de la decisión, genere presión social sobre quienes puedan tener resistencia o poco compromiso con la ejecución.

Por supuesto que debe existir honestidad y transparencia por parte de los líderes, pues puede ser contraproducente que mediante una supuesta participación se trate de manipular al grupo para que respalde una decisión indeseable.

La comunicación abierta, donde prevalece el compartir y el escuchar, fortalece una cultura caracterizada por el buen desempeño y un clima apropiado para trabajar.