¿Cómo se nutren comunicación y cultura organizacional?

AMADO FUGUET V.

La construcción de la cultura en una organización está influida por normas y valores que pueden estar formalmente establecidos o no, a los que se añaden creencias y formas de pensar que se traducen en comportamientos que le dan una característica única a una empresa o institución en particular.

Según algunos investigadores que han estudiado este tema, la cultura de una organización al final es una manera informal y compartida de percibir la vida dentro de ella. Es el marco para el sentido de pertenencia, que une a sus miembros e influye en sus opiniones sobre sí mismos y su trabajo.

Por ello, explican que la cultura puede proporcionar una identidad a la organización, facilitar el compromiso colectivo, fomentar integración y cooperación y ayudar a comprenderla.

Stephen Robbins, investigador estadounidense especialista en los conflictos y el poder en las empresas, considera que la cultura cumple varias funciones en la organización:

  1. Define los límites, es decir, distingue entre una empresa y otras.
  2. Transmite a los miembros un sentimiento de identidad.
  3. Facilita el establecimiento de un compromiso con algo más grande que los intereses personales de los individuos.
  4. Aumenta la estabilidad y unidad del sistema social de la organización.
  5. Sirve como mecanismo de significado y control que conduce y moldea las actitudes y el comportamiento de los trabajadores.

El sentido de identidad tiene un significado especial desde el punto de vista comunicacional. Francisco Javier Garrido, en su libro Comunicación estratégica, refiere que la identidad es una construcción, ya que la empresa desarrolla su capacidad de autosimbolización constante a través de acciones que son permitidas y restringidas en su frontera interior.

Para que sea posible, hay que agregar que el liderazgo debería tener un rol catalizador y promotor, y la organización –entre lo formal y lo informal- nutrirse de elementos visibles, que van desde las historias y mitos, hasta los símbolos y el lenguaje que allí prevalece.

A través de estos procesos, se van generando estilos y conductas que transmiten mensajes para quienes en ella participan, y también para los actores externos. Mensajes que configuran la forma de tomar decisiones, de comunicarse, de ejecutar, de planificar, de celebrar, de promover e incluso de castigar.

Por ello es muy importante que quienes tienen responsabilidades gerenciales y comunicacionales deban evaluar y comprender la cultura, para poder así determinar si tal como está es la apropiada para impulsar la estrategia organizacional, o si requiere promover su transformación con gran dosis de comunicación y de gestión del cambio para mitigar las resistencias.

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