La compleja gestión gerencial en un entorno de crisis

AMADO FUGUET V.

Un gerente de planta en la zona industrial de Cagua revisa su lista de asuntos por resolver. Cada vez es más larga y complicada. Incluye allí temas que en otras épocas surgían eventualmente, pero que se han hecho rutinarios.

Una de las líneas está parada porque alguna pieza se dañó y no ha sido posible encontrar el repuesto. Otra está funcionando, pero en cuestión de quince días tendrá que apagarla porque uno de los componentes indispensables para el producto se agota y el departamento de procura le ha dicho que el barco, si acaso, podría llegar en 45 días.

Siente que debería estar conforme porque al menos una de las líneas tiene parte de los insumos y la materia prima adquirida en bolívares pero a precios del paralelo. Pero Ventas, que años atrás le exigía más despachos de los que podía generar, ahora le ha rogado que disminuya la poca velocidad de las máquinas. Los pedidos han bajado. La demanda se ha ido al suelo.

Con menos presupuesto y gente

El gerente, en su lista, tiene además que sentarse con la gente de Finanzas. Es época de preparar el presupuesto del nuevo ejercicio. Y el lineamiento de la directiva es que, una vez más, hay que apretarse el cinturón.

Pero lo que más le alerta no lo tiene anotado. La semana anterior estuvieron en la planta dos de los ejecutivos de la sede central de Caracas. Los observó inseguros, preocupados, más de lo que él podía estar.

Añadía a eso que, en menos de dos semanas, dos de los coordinadores-el que supervisa Almacenes y el de Gestión Humana-, habían renunciado. Uno se iba a Ecuador y el otro a una empresa de la zona donde le pagaban algo más. Opciones que a él mismo le habían rondado en la cabeza.

Otros más estaban saliendo de la compañía, porque en el proceso de reducción de costos, estaban ofreciendo bonos de salida. Y las posiciones quedarían congeladas.

Controles de precios y ajustes salariales

El gerente de la planta ya estaba al tanto de que vendrían nuevas medidas económicas. Se hablaba de controles de precios y de aumentos salariales.

Salarios e inflación 2017
La inflación ha mermado la capacidad adquisitiva, con lo cual la demanda ha caído. (Gráfico de Econanalítica)

Los anuncios de nuevas regulaciones de precios, incluían al menos a uno de sus productos bandera. Varias incógnitas le perturbarían aún más. ¿Cuál será ese nivel de precios que se establecería? ¿Cuánto tiempo duraría la congelación? ¿Estarán por debajo de los costos?

También le agrega incógnitas sobre el impacto de los ajustes salariales sobre las condiciones de la contratación colectiva. Y el peso que eso tendrá en la estructura de costos, ya estremecida cada mes por el impacto de la inflación. Sólo en agosto fue de 33,7%, según había registrado el índice de la Asamblea Nacional, que se ha tenido que ocupar del asunto porque el BCV dejó de hacer su trabajo.

Y además, piensa el gerente, tendrá que prepararse para que eventualmente lleguen a los portones de la planta los ahora llamados fiscales Clap que se han anunciado para una especie de nuevo Dakazo preelectoral.

Las medidas puestas en escena por Maduro, definitivamente, lo que han hecho es complicarle su lista de inconvenientes. Un verdadero rompecabezas con piezas faltantes. Ni un ápice de estímulo le generan al gerente la supuesta ley para promover la inversión extrajera, ni mucho menos la canasta cambiaria sin dólares.

Un cuadro de mayor incertidumbre

Para colmo, la posibilidad de que “el tema país” estuviera en vías de aclararse en alguna medida, que apenas dos meses atrás lo veía algo probable, ahora se le presenta más remota. La fraudulenta ANC, más que resolver, lo que hará es agravar los problemas.

El gerente de la planta es también un ciudadano, lo que le complica el pensamiento. La familia ha perdido estándares de vida. Basta ver lo que cuesta la vuelta a clases, los peligros de andar en la calle y la pérdida de oportunidades para progresar. Menos mal que tiene empleo, piensa, pero no confía en su estabilidad hacia el futuro.

Al gerente de esta planta en la zona industrial de Cagua se le presenta así, un cuadro de incertidumbre cada vez más agudo. El futuro para él, para sus jefes de Caracas, para los dueños de la empresa, para sus colegas gerentes, para sus trabajadores, para la gente en su casa, está sembrado de incógnitas.

Es lo que está prevaleciendo a lo largo de la industria, el campo, el comercio y los servicios. El estado de ánimo está dominado por el desaliento, aunque el reto de resiliencia, de insistir, de encontrar soluciones sigue allí, afortunadamente terco. La supervivencia es lo que marca la pauta gerencial ante la impotencia, inseguridad y desorden del cada vez más complicado entorno venezolano.

(Artículo publicado originalmente en Elestimulo.com)

 

Anuncios