Siembra de valores en la juventud

Amado Fuguet V.

Con un entorno tan duro y hostil duro como el que viven los jóvenes venezolanos, donde las oportunidades lucen escasas y la violencia hace de las suyas, pareciera que su alternativa inevitable es buscar otros destinos o abandonar la formación que les lleve a delinear un futuro productivo y constructivo.

Es en ese contexto donde toman relevancia las iniciativas de empresas, organizaciones no gubernamentales e individuos que buscan promover valores y respaldar a jóvenes que quieren convertir sueños en realidades.

Una de ellas es la Asociación Venezolano Americana de la Amistad, que acaba de realizar una emotiva asamblea anual, protagonizada y animada con frescura y originalidad por sus propios jóvenes becarios del programa Excelencia AVAA.

Jóvenes Avaa
La Asamblea de AVAA en una selfie.

La emoción y compromiso que reflejan los estudiantes universitarios de medianos y bajos recursos económicos, con índices destacados de rendimiento en sus años de carrera en universidades públicas y privadas, se mezcla con un nítido mensaje de esperanza en su porvenir y el del país.

Y ello es consecuencia de que ProExcelencia AVAA acompaña la beca con programas y actividades que permiten formarlos con valores asociados al progreso y a la responsabilidad social, y que además fortalecen sus competencias profesionales y personales.

El  programa respalda a 250 estudiantes en la Gran Caracas, y ahora se extenderá al interior del país para seguir ampliando su alcance.

Esta es una de tantas iniciativas que se están desarrollando en Venezuela, auspiciando la siembra de valores en la juventud, y que constituyen un modelo de lo que es posible construir en nuestro país. Nos indica que no es cierta la prédica de que todo está perdido.

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La gestión de proyectos en entornos complejos

Amado Fuguet V.

Hemos comentado en varias oportunidades cómo las circunstancias del entorno están afectando el desarrollo de proyectos vitales para las empresas.

Las agendas de los gerentes encargados se llenan de problemas que van desde la imposibilidad de tener acceso oportuno a las divisas para adquirir suministros importados, pasando por los retrasos que causan los racionamientos eléctricos, hasta el encarecimiento mismo del proyecto en la medida en que el cronograma de ejecución se ve afectado por la inflación.

Pero hay otra cuestión que preocupa cada vez más: el comportamiento de la gente que participa en su ejecución.

Cuando la organización desea introducir una nueva maquinaria o un sistema que transforma los procesos y la forma de trabajar a los que la gente ha estado acostumbrada, el líder encargado del proyecto tiene la misión de lograr que las personas que en él participan –y las que se verán impactadas- acepten el cambio y se comprometan con  él. Deben ocuparse de comunicar y preparar al personal.

Si el gerente ha vencido las primeras resistencias, debe mantener el estado de ánimo del  equipo, lo cual es un reto en condiciones normales. Pero en un entorno adverso se convierte en un desafío mayor. Con los retrasos, la moral baja. Con las incertidumbres,  disminuye el desempeño.

Esto obliga a que el liderazgo organizacional preste mayor atención a la gestión del cambio,  no como un simple mecanismo de apoyo al proyecto, sino como una plataforma que les ayude a mantener el ritmo y el compromiso de la gente en tiempos adversos, factor tal vez más importante que la valiosa maquinaria de punta que no llega por los incumplimientos de la administración cambiaria.

Lo que la crisis comunica en las empresas

Amado Fuguet V.

Los hechos tienen un significado. Así como las palabras y los gestos transmiten, la realidad genera mensajes que son percibidos y luego interpretados según el punto de vista de quienes resultan impactados.incertidumbre crisis

En las empresas manufactureras venezolanas, por ejemplo, no hay punto en la cadena de valor donde los gerentes y trabajadores no puedan ver las repercusiones de la crisis.

Quienes están encargados de procurar los insumos y materias primas tienen cada vez más dificultades para cumplir sus objetivos. No encuentran en el mercado nacional lo que se necesita porque sus proveedores locales, no están produciendo lo necesario, bien porque son empresas estatales improductivas, o bien porque también les afectan los mismos problemas.

También los departamentos de Finanzas se frustran porque no logran obtener las divisas que Procura necesita para pagar a los proveedores internacionales.

Las áreas operativas observan cada vez con más frecuencia que baja la producción, unas veces por falta de materia prima, otras por falta de repuestos para las maquinarias y también por el ausentismo laboral, o por las fallas de suministro eléctrico.

La gente de Almacenes y Despacho no recibe productos de Planta para atender las  peticiones casi imposibles de cumplir que recibe de Ventas. Y los que gestionan el transporte observan que las flotas propias o de terceros no ruedan, por su obsolescencia o por falta de repuestos.

Además, los departamentos administrativos ven que cada vez crecen los trámites y las inspecciones regulatorias.

¿Qué transmite todo esto? Incertidumbre. ¿Y qué genera? Frustración y conflictos.

Los líderes, en consecuencia, deben no solo gestionar esta cruda realidad en los procesos, sino orientar, integrar y estimular la motivación de la gente en la organización. Aunque sea para sobrevivir.