El talento se va justo cuando es más necesario en las empresas venezolanas

Amado Fuguet V.

La pérdida de confianza en el país se posiciona como el factor determinante para emigrar, lo que incide en la ya mermada productividad de las organizaciones.

En el portal efectococuyo.com se publicó recientemente una infografía que resume el perfil del venezolano emigrante.

En el portal efectococuyo.com se publicó recientemente una infografía que resume el perfil del venezolano emigrante.

Son diversos los factores que asedian la supervivencia de las empresas venezolanas. Las regulaciones excesivas, las expropiaciones e intervenciones, la falta de insumos y materias primas, la inestabilidad económica o la inseguridad jurídica, hacen mella en la productividad, y por lo tanto en los resultados.

Pero uno de los fenómenos del entorno venezolano que está erosionando el rendimiento empresarial es la pérdida del talento. No se trata de lo que ocurría en otros tiempos, cuando había competencia para captar a los mejores. Es la cada vez más frecuente deserción de profesionales, técnicos y gerentes. Y la razón más encontrada es que han perdido la confianza en el país y emigran.

Se observa tanto en quienes apenas comienzan la carrera como en aquellos que han acumulado conocimientos y experiencias, tanto por estudios realizados como por carrera dentro de las organizaciones.

La gente se va porque la inseguridad, la inflación, la escasez y la pérdida de calidad de vida son un estímulo para hacerlo, con todo y los riesgos que constituye empezar de nuevo en otras latitudes.

Y también lo hace porque teme que las empresas donde trabajan pueden sucumbir ante el acoso del entorno. Existe un clima de incertidumbre cada vez más palpable.

Es todo un reto el que tienen los líderes empresariales para contener la fuga del talento, más aún cuando es precisamente en estas circunstancias en las cuales más necesita de los mejores para afrontar un contexto de tanta complejidad, como es el caso venezolano.

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