La comunicación interna en las instituciones públicas

Amado Fuguet V.

comuniación trabajadoresLas empresas, progresivamente, han ido incorporando los procesos de comunicación interna dentro de su agenda estratégica. Realizan los diagnósticos que corresponden para conocer cómo el personal evalúa la gestión comunicacional de gerentes y supervisores, los mensajes que se intercambian en las organizaciones, y la efectividad de los medios con que cuentan. Y a partir de allí desarrollan planes comunicacionales.

Pero las instituciones públicas parecen estar a la zaga. Generalmente se ocupan más de la comunicación externa. A primera vista, esta actitud es comprensible dado que responden a los electores, por lo que cuidan más la difusión de mensajes a través de campañas y medios de comunicación social.

Sin embargo, descuidan la comunicación con su personal, por lo cual es frecuente observar en gobernaciones, alcaldías y entidades prestadoras de servicios públicos, severos problemas internos. El clima organizacional no es el más apropiado, y entre las variables clave que lo afectan resalta la carencia de comunicación interna efectiva.

Ocuparse de la interacción con su gente les representaría enormes ventajas. Un trabajador que conozca con propiedad las estrategias de la institución; comprenda el significado de los valores de la entidad y  los practique; esté debidamente informado de las decisiones, acciones y actividades de la organización; y se sienta motivado y escuchado; será más productivo y probablemente más comprometido.

El funcionario público que perciba un mejor clima comunicacional en la entidad para la cual presta servicios, podrá representarla apropiadamente  ante el público.

No hay que olvidar que la imagen y la reputación de cualquier organización es en buena parte producto de lo que dicen y hacen sus trabajadores.

¿Por qué practicar los valores es la mejor forma de comunicarlos?

Amado Fuguet V.

Uno de los errores frecuentes en los procesos de promoción de los valores organizacionales es concentrarse exclusivamente en comunicar su enunciado.

Que la gente se aprenda de memoria el nombre de los valores y la frase explicativa de su significado, es insuficiente. Como tal, no genera conexión.

Es apropiado considerar que quienes forman parte de una institución asocien los comportamientos que tienen que ver con cada valor.

Ello permite que cada persona pueda evaluar sus conductas y las de sus compañeros, para determinar si la actitud y la forma de actuar se compaginan con los valores que se han considerado indispensables para el éxito de la organización y de sus integrantes.Valores

Pero además, es muy recomendable pensar en los beneficios que se derivan de los valores y sus comportamientos asociados.

Lo que ganamos como individuos, como equipo y como organización, permite a las personas identificarse con el modelo de valores.

En contraste, lo que se pierde al no practicarlos o desvirtuarlos, también genera conciencia entre la gente.

La persuasión es mayor cuando las personas no sólo conocen conceptualmente cada valor, sino que además comprenden los beneficios actuales y futuros que se producen como consecuencia del ejercicio práctico del set de valores.

Comunicar los valores, por lo tanto, es tarea de todos quienes tienen posiciones gerenciales y de liderazgo a lo largo de la organización y en los proyectos que ésta desarrolla.

Beneficios tales como un mejor ambiente de trabajo, mayor productividad o más sentido de equipo, por ejemplo, ayudan a la gente a prestarle más importancia a los valores organizacionales.

El poder de los líderes expertos en las organizaciones

Amado Fuguet V.

¿Quién dentro de una organización no ha tenido que acudir ante alguien que tiene un conocimiento especializado para resolver un problema o para solicitar orientación sobre la mejor forma de abordar un asunto?experto

Bien sea en el campo tecnológico, legal, financiero o en cualquier rama, en las organizaciones siempre hay personas que se convierten en centro de atención por el dominio que tienen sobre un tema determinado.

El conocimiento adquirido a través del estudio, por medio  de su participación en determinados proyectos, o por la experiencia acumulada en la propia empresa u otras, les confiere un potencial de liderazgo.

Este bagaje y las habilidades asociadas se convierten en una verdadera fuente de poder, que debe ser administrado con ética, desprendimiento y sin arrogancia.

“Es esencial que los líderes (expertos) desarrollen y mantengan una reputación de pericia técnica y fuerte credibilidad”, recomienda Gary Yukl en su libro Liderazgo en las organizaciones.

Quienes se manejan dentro de estos parámetros se convierten en verdaderos líderes y generalmente aportan mucho valor cuando se presentan situaciones de contingencia o crisis, o cuando hay que emprender procesos de cambio en las organizaciones.

Según Yukl, el éxito de la influencia depende de la credibilidad del líder experto y de sus habilidades de comunicación persuasiva, además del conocimiento técnico y la capacidad analítica. Los argumentos, las pruebas y las historias de experiencias exitosas son mecanismos para que este liderazgo sea efectivo y permanente.

La colaboración marca al nuevo liderazgo organizacional

Amado Fuguet V.

En los modelos de competencia que han ido adoptando muchas organizaciones, la colaboración ha ido ganando espacio, en buena parte como influencia de la nueva cultura de interconexión de los últimos tiempos.

La colaboración está impulsada por la búsqueda de objetivos comunes, a través del esfuerzo mental e incluso físico en equipo. Pero para que sea efectiva debe provenir de una actitud de liderazgo.colaboración interna

Silvia Damiano, autora del libro “El liderazgo al revés”, sostiene que la colaboración, junto con el desempeño, la innovación y la agilidad para promover el cambio, constituyen las cuatro competencias clave de lo que denomina el neuroliderazgo.

“Debido a los avances tecnológicos de las últimas dos décadas –dice Damiano-, la colaboración se ha convertido en una de las competencias de mayor valor en el mundo laboral moderno”.

Según la autora, la verdadera colaboración comienza cuando el líder desea genuinamente tanto compartir como inspirar a otros a trabajar en conjunto para lograr resultados.

Esto implica una comunicación abierta, tanto para encarar y resolver conflictos, como para actuar generosamente compartiendo ideas y conocimiento.

Al mismo tiempo supone comprender los puntos de vista de los demás, enfocarse en lograr los objetivos comunes más que competir con los demás.

Damiana precisa que los líderes que colaboran pueden decir, sin ningún tipo e complejos,  “por favor”, “lo siento” y “gracias”, y reconocer y destacar la labor de los demás.

Este es el tipo de competencias asociadas a la integración, a la motivación y a la escucha, fundamentales para la comunicación interna efectiva.

¿Por qué se requieren comunidades de líderes en la organización?

Amado Fuguet V.

Por tradición se asocia la palabra líder al ejecutivo de alto nivel. Es lógico, ya que se supone que quienes tienen las más altas responsabilidades en la organización son quienes deben dar dirección, servir de modelo e inspirar a la gente para que se comprometan y alcancen resultados extraordinarios.

Pero en realidad en las empresas e instituciones de cualquier orden se requiere que existan líderes en todos los niveles.

En este sentido, Peter Senge, presidente de la Sociedad de Aprendizaje Organizacional de los Estados Unidos, ha planteado que se requieren comunidades de liderazgo.comunidades de liderazgo

Además de los líderes ejecutivos, deben coexistir líderes locales de línea y líderes de intercomunicación.

Los líderes de línea pueden ser gerentes o jefes de distintos departamentos que, a diferencia de los directivos, están a cargo de las operaciones y de los procesos. Son los responsables por los resultados en las diferentes áreas. Son quienes interactúan más de cerca con los equipos de trabajo.

Los líderes de intercomunicación son trabajadores de red interna, no necesariamente con cargos formales, que crean sinergia en torno a proyectos o procesos, interactuando, de tal forma que las ideas y prácticas novedosas se difundan  a lo largo de la empresa.

Senge piensa que entre estos tres tipos de líderes debe a su vez existir conexión, de manera que el apoyo mutuo genere coherencia y efectividad. Por eso hay que erradicar el paradigma del líder héroe.

Estas comunidades de líderes son especialmente útiles en procesos de cambio organizacional, donde se exige que a lo largo de la organización se ofrezca dirección, y se brinde mucho respaldo emocional.