Pensar y debatir sobre el futuro industrial

Amado Fuguet V.

“Tenemos que recobrar algo que perdimos en Venezuela: pensar y debatir sobre el futuro”. La frase pertenece a Maritza Izaguirre, decana de la Facultad de Economía de la Universidad Católica Andrés Bello.

Forjada en el oficio de la planificación, Izaguirre aplaudía de esta manera la iniciativa de Conindustria, que presentó su propuesta Visión Industria Venezuela 2025, cuyo planteamiento es desarrollar una ruta que permita la reindustrialización y la industrialización del país.futuro

Si bien es cierto que a agenda está copada por lo urgente, hay que abrirle espacio a lo importante. Es ciertamente auspicioso que se hagan planteamientos de fondo, que vayan más allá del diagnóstico sobre la agobiante situación de las empresas y las instituciones del país.

Ocuparse del futuro implica no sólo prever los escenarios, sino influir para crearlos. La frase de Izaguirre tiene dos verbos cruciales en este sentido: pensar y debatir.

El primero implica prestar atención y evaluar las distintas posibilidades. Requiere investigar y plantearse opciones, evaluando las mejores prácticas,  entre ellas las que han sido probadas con éxito en otras partes del mundo.

El segundo verbo implica comunicación, vista ésta no unidireccionalmente sino abriendo la discusión con los otros. Al fin y al cabo hay intereses comunes que deberían facilitar el diálogo para definir las soluciones.

Los empresarios, los gerentes y los gremios tienen ante sí, de esta manera, dos retos paralelos: atender el presente y  crear el futuro. Para las dos cosas hay que conversar, primero dentro, y después con los demás actores clave para que la visión, el sueño, vaya convirtiéndose en realidad.

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