¿Comunicar el problema o la solución?

Amado Fuguet V.

En muchas reuniones con gerentes de empresas, nos hemos topado con dos tendencias típicas para abordar comunicacionalmente los asuntos relevantes internos. Mientras hay quienes insisten en hacer énfasis en exponer los problemas,  otros consideran que lo apropiado es plantear las soluciones.

En realidad es un falso dilema. Tanto las dificultades como las fórmulas para superarlas deben considerarse como contenidos. Lo que puede variar es el énfasis.

Hay momentos en los cuales se hace indispensable explicar y hacer visibles los problemas, para generar atención sobre ellos y sus consecuencias. Incluso es muy recomendable crear el sentido de alerta para que se genere una conexión emocional con el asunto y pueda generarse acción.

Lo que debe evitarse es mantener la balanza inclinada hacia los problemas, ya que se puede generar incertidumbre. Y ésta genera como reacción o la paralización o la huida.

Es por ello que deben plantearse las soluciones, e incluso hacer partícipe a la gente en encontrar ideas que configuren salidas a los problemas.

Plantear las acciones correctivas o innovadoras para resolver los inconvenientes cruciales generan también energía y mayor seguridad, Incluso compromiso si se plantean como retos colectivos o grupales.

Es deseable que junto con las soluciones se expongan también las ventajas que ellas representen para la organización y para la gente que en ella participa. El para qué siempre es un contenido valioso que puede alimentar la motivación.

Cuando hay procesos de cambio, por ejemplo, en las etapas iniciales deben quedar claros los problemas actuales o potenciales para que la gente los comprenda y les preste atención. Pero una vez logrado este objetivo, el foco debe ir hacia la necesidad de tomar acciones y los beneficios que éstas conllevan.

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