Comunicarse con la “línea de fuego”

Gustavo Pernalete

Foto-Sebastia-SalgadoLa dramática imagen del fotógrafo Sebastiao Salgado nos ayuda a ilustrar a un extremo ridículo, la dificultad de comunicarse en condiciones laborales comunes para millones de trabajadores alrededor del mundo.

En los años 90, cuando el alto costo y la falta de tecnología amigable impedía llevar material audiovisual on line a las acerías o a las líneas para producir acero laminado en caliente, con mi equipo comenzamos un tour con proyectores y pantallas portátiles por distintos lugares de una planta venezolana enorme para mostrar videos a los operarios que estaban en la “línea de fuego”. Era una de tantas manera de interactuar con colaboradores que no tenían acceso a e-mails, intranets, smartphones o perfiles de Facebook.

La tarea implicaba la movilización logística para armar un pequeño set en medio de una nave industrial o en un comedor de planta. Ese trajinar de cables y equipos creaba cierta atmósfera que yo comparaba con la expectativa creada antes de la proyección de un film en los viejos cines de pueblo.

Entonces comenzaba la proyección. La mejor era en los comedores, donde a pesar del ambiente relajado, nuestro material acaparaba la atención mientras se engullía un calórico almuerzo. La ocasión les permitía comentar las tomas y testimonios. Se abría un espacio fuera del orden habitual de la jornada laboral, donde los gestos, las bromas, las risas que esta acción provocaba era lo importante para nosotros. Ocupar el espacio, introducir mensajes para instalar temas de conversación, eso buscábamos.

Era nuestra respuesta ante la dificultad de llegar rápida y efectivamente con contenidos estratégicos a lugares con condiciones especiales para emitir y captar mensajes, instalar canales o verificar la retroalimentación.

Más de una década después, la situación no ha cambiando sustancialmente. La mayoría de las empresas con líneas de montaje, industrias pesadas como mineras, petroleras, siderúrgicas, constructoras, petroquímicas, metalmecánicas o agroindustrias tienen severos impedimentos para comunicar a sus colaboradores.

El reto sigue en pie para los equipos de comunicaciones internas. Ahora que las redes sociales prometen llegar a cualquier trinchera de los “frentes de batalla” laboral, y que el costo de tecnología de comunicación es manejable, hay más herramientas para subsanar este déficit de interacción con los hombres y mujeres de la “línea de fuego”.

Publicado originalmnente en el blog Comunicación e Industria de Gustavo Pernalete, consultor aliado de Fuguet Comunicación y Cambio.

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