Comunicar el cambio a través de historias

El Nautilus de Verne

             
 
 
 
 
 
 
Julio Verne visualizó un escenario probable en su obra  20 mil Leguas de Viaje Submarino: el Capitán Nemo viaja por los océanos en un submarino que llamó Nautilus, mucho antes de que éste tipo de nave existiera.
Las organizaciones también deben contar con historias que describan el futuro que desean construir.

Amado Fuguet V.

Para que un mensaje sea comprendido es necesaria  una adecuada conexión emocional y racional entre los interlocutores. Una de las técnicas de comunicación que cada vez es más utilizadas para este propósito es el relato de historias.

El “storytelling” consiste en compartir un episodio, una anécdota o una situación a través de la narración de hechos y comportamientos, que sirvan de metáfora o referencia para transmitir un mensaje. Si el contenido está asociado a experiencias en las cuales la audiencia se siente identificada, es probable que el tema la atrape.

En los procesos de cambio organizacional, es una técnica de gran utilidad. Importa apelar no sólo a historias pasadas o referentes que reflejen la necesidad de las transformaciones aspiradas. También valen las visualizaciones de situaciones que podrían ocurrir en el futuro, de ocurrir o no el cambio deseado.

Se trata de historias basadas en escenarios, en los cuales se pueden establecer los contextos mediante la narrativa de lo que pudiera suceder. No se trata de predicciones, sino de exponer capítulos probables basados en hipótesis creíbles, con las cuales la gente pueda sentirse implicada anticipadamente.

Estas historias a futuro serán más efectivas en la medida en que los actores participen en la elaboración del guión. Imaginar el futuro en conjunto con otros le da credibilidad a los escenarios.

Las organizaciones que requieren realizar cambios, bien sea asociados a modificación de sus estructuras, introducción de nuevas tecnologías, incorporación de nuevas competencias o redefinir sus valores, entre otros; necesitan construir narraciones con la participación de quienes serán los protagonistas de estas transformaciones.

Comunicación Interpersonal: el Don del Papa Francisco

Gustavo Pernalete

VATICANO PAPA PONTIFICADOEl Papa Francisco parece haber encantado a una buena parte del planeta (creyentes o no) con sus frases, gestos y su modo de hablar. Los medios de comunicación elogian su sencillez, y los ciudadanos parecen asombrados por su “normalidad”, es decir, su humana forma de ser y decir. En pocos días ha dado un giro a las relaciones y a la comunicación del Vaticano con el resto del mundo.

Estas percepciones responden a cualidades notorias de Francisco: sus mensajes orientan, son integradores, informan y motivan. Pero sobre todo, buscan escuchar al otro en un plano interpersonal.
Lo anterior no es un don que impregna a Jorge Mario Bergoglio por obra de un milagro divino, es una combinación de rasgos propios con voluntad y entrenamiento, ganas y preparación para comunicar de la mejor manera ideas, sentimientos, deseos o valores.
Entrenarse en materia de comunicaciones es un deber para todos los que desempeñan cargos de responsabilidad y supervisión. Más de la mitad del tiempo que un manager permanece en la organización lo dedica a conversar. Pregúntale a cualquier jefe de mantenimiento industrial, y le dirá que si bien es especialista en ingeniería eléctrica, su verdadero oficio es la prédica, la evangelización sobre principios y filosofía del mantenimiento predictivo.
Según una encuesta desarrollada por Accountemps, el 50% de los directores financieros (CFO´s) dijo que las habilidades interpersonales son las herramientas de comunicación más importantes para los profesionales financieros.
A los directores financieros se les preguntó: En su opinión, ¿cuál de las siguientes técnicas de comunicación es la más importante para los profesionales de la contabilidad y las finanzas?Las habilidades interpersonales fueron indicadas en un 50%; la capacidad de hablar en público se mencionó con 17%; las habilidades de negociación obtuvieron un 16%, y la capacidad de escribir arrojó 12%.
La sólida habilidad para la comunicación interpersonal es un factor clave para el éxito en cualquier profesión”, sostiene Max Messmer, presidente de Robert Half International. “Las empresas no solo buscan ejecutivos que tienen las habilidades técnicas necesarias, sino también aquellos que puede construir una buena relación con sus colegas, resolver conflictos y desarrollar un consenso entre los miembros del equipo”.
El poder de la comunicación interpersonal no tiene límites. Lean el testimonio de este periodista que asistió a la conferencia de prensa con el Papa: “Reconozco haber hecho un esfuerzo  para contener unas lágrimas delante de mis colegas en la audiencia de esta mañana. Y no soy franciscano, ni cardenal. Ni me sugestionaba el ‘Juicio final’ de Miguel Ángel. Ni tengo fe en Dios”, escribe Rubén Amón del diario El Mundo de Madrid, reconociendo que la homilía le sacudió fuerte “las entrañas”.

 

Gustavo Pernalete es Consultor Aliado de Fuguet Comunicación y Cambio.

Artículo originalmente publicado en el Blog Comunicación e Industria –>/http://gustavopernalete.com/?p=591#

No, no es un equipo, es una comunidad

Amado Fuguet V.

Alberto Gutiérrez Campos es un profesor de la Escuela de Educación de una universidad nacional. Durante los últimos tres años se ha visto atraído por el potencial que representa Internet para masificar la educación.

Deambulando por el ciberespacio, en procura de contenidos relevantes sobre este propósito, hace unos meses se inscribió en un grupo en LinkedIn identificado con un nombre relacionado con educación a distancia. Solicitó permiso para ingresar y fue aceptado de inmediato. “Gracias por permitirme formar parte del equipo”, escribió en la cronología.comunidad

“No, no es un equipo, es una comunidad del conocimiento”, le contestó el coordinador para luego reiterarle la bienvenida. Sorprendido, Alberto comenzó a indagar sobre la diferencia entre los dos conceptos.

Los equipos se crean en función del logro de objetivos y metas muy concretas, a través de un plan de acción con tiempos de ejecución preestablecidos. Sus integrantes realizan tareas interdependientes, y cuentan con un líder que debe rendir resultados.

Las comunidades de conocimiento no persiguen metas. Son movidas por intereses comunes en torno a algún tema. La participación responde más a la necesidad de compartir información, ideas y recomendaciones sobre algún asunto.  Puede haber método de funcionamiento para hacerlas más productivas y activas, pero no requieren de un plan.

El  conocimiento que se va generando, producto del intercambio que se realiza en las comunidades,  puede ser útil para sus miembros o incluso para terceros. Es un contenido de mucho valor, pues puede generar soluciones a problemas comunes, o incluso puede desembocar en ideas que, al aplicarse, pueden generar innovación.

Alberto aprendió la diferencia. Pero también ha extraído como conclusión algo en lo que sí coinciden ambos tipos de agrupaciones: requieren de mucha comunicación abierta entre sus miembros.

Para que sean exitosos, los participantes tanto de equipos y como de comunidades deben asumir una actitud y un comportamiento donde compartir y escuchar son los verbos de mayor valor.

¿Por qué es importante la economía para el comunicador corporativo?

Amado Fuguet V.

la foto (3)la foto (2)la foto (1)Es rutina obligada que un Gerente de Comunicaciones Corporativas  de una empresa se asome  a diario a los medios y secciones  especializados  en Economía. Puede haber alguna mención a su organización o al sector donde ésta pertenezca  que puede impactar, para bien o para mal, su reputación.

Pero no es esa la única razón por la cual este Gerente debe hacer seguimiento a la prensa económica o interesarse por el tema. He aquí algunas otras que hay que considerar:

1) El conocimiento y la comprensión de las tendencias del entorno económico le permitirá anticipar riesgos u oportunidades que estos asuntos pueden representar para la organización.

Las decisiones de política económica, general o sectorial, pueden convertirse en un tema de mucha relevancia para el funcionamiento de la empresa. Igual las proyecciones o escenarios. Una estrategia comunicacional que no considere estos elementos contextuales, puede ser fatal. No es lo mismo actuar con criterio anticipativo que reactivo.

En economías en situaciones turbulentas, por ejemplo,  los comunicadores corporativos deben afinar el seguimiento a las distintas variables –desde la inflación, pasando por las situaciones cambiarias y el comportamiento de la demanda y la producción, hasta las cifras de empleo, por citar algunas-, ya que de una u otra manera, puede ocurrir una crisis que convulsione a su institución.

2) Conocer cómo funciona la economía también es una ventaja para entender mejor el mercado donde funciona la empresa o institución y el de sus proveedores. Facilita la comprensión de los movimientos de los competidores o posibles actuaciones de los organismos reguladores. Es indispensable para advertir las tendencias del mundo laboral. Es, en definitiva, una ventana para observar acontecimientos y tendencias relacionados con los diferentes actores clave para la organización.

3) Igualmente es una fuente para vincular contextualmente las estrategias más adecuadas en comunicación externa e interna, así como en asuntos relacionados con las comunidades. Del ámbito económico podría depender el éxito de alguna iniciativa o la efectividad y oportunidad de un mensaje.

4) Comprender la economía puede ser útil para desarrollar la argumentación de temas clave. Los demás actores buscarán razones para protegerse, y es por ello que si se tiene un conocimiento mínimo sobre el funcionamiento de las variables económicas, se encontrará valioso contenido para fortalecer los mensajes.

5) Existe, por otra parte, una razón más administrativa. Según la salud de la economía, la disponibilidad de recursos para el desarrollo de los planes comunicacionales podría verse impactada. Y allí la anticipación tiene un valor.

No hace falta convertirse en economista ni experto. Pero tener una noción de esta materia siempre será un  valor agregado para la gestión de comunicación corporativa. Más en las circunstancias del entorno actual.

Este artículo es una versión ampliada del original publicado el 11 de marzo de 2012 por el autor en El Mundo Economía y Negocios.

Los riesgos del secretismo

 

Amado Fuguet V.

Los estudiosos del poder siempre han sentido curiosidad por la forma cómo organizaciones e individuos hacen uso de información  valiosa  como estrategia para incrementar su capacidad de controlar situaciones.

 

secretoUna de estas prácticas es el secretismo, definido por la Real Academia de la Lengua como el “modo de actuar en secreto con respecto a asuntos que debieran manifestarse”.

 

No se trata en este caso de secretos relacionados con fórmulas o con datos que una organización ha logrado recabar como ventaja competitiva. Eso es información confidencial.

 

La práctica del secretismo se refiere más bien a temas que son de interés para diferentes actores dentro de un sistema u organización, ya que determinan la toma de decisiones.

 

Se convierten, por lo tanto, en una necesidad. Y es por ello que se presenta una demanda de información sobre ese asunto determinado. Cuando ésta no puede ser satisfecha, se crea un vacío. Los grupos e individuos buscan llenarlo y para ello, al tener bloqueado el acceso a la fuente natural o cuando han dejado de confiar en ésta, acuden a otras distintas.

 

Y es allí donde surge el riesgo de los rumores. Estos pueden tener o no fundamento en hechos ciertos, pero se propagan a través de distintos canales. Y la velocidad de su difusión es directamente proporcional a la importancia que tiene el tema para la gente en un ámbito determinado. Y dentro de los riesgos está también que surjan decisiones basadas en estos rumores, o que se presenten versiones con determinado interés.

 

Por eso la responsabilidad de una ola de rumores y sus efectos está en quien, teniendo la información que las organizaciones e individuos necesitan para la toma de decisiones, acude al secretismo como comportamiento o política comunicacional.