La educación en la agenda política y empresarial

Amado Fuguet V.

El gobierno brasileño se ha propuesto conceder 75 mil becas durante los próximos cuatro años, para que sus estudiantes tomen carreras estratégicas en las mejores universidades del mundo, tanto en pregrado como posgrado.

El plan forma parte de la estrategia de desarrollo que los gobiernos del país vecino han venido impulsando sin parar para convertir a Brasil en una potencia mundial.

Es una aspiración  que comparten los sectores público y privado. Esta iniciativa es sólo una de varias que se han venido desarrollando.

Los empresarios brasileños, por ejemplo, han promovido desde 2007 la alianza “Todos por la educación”, donde comparten responsabilidades con el Estado. El propósito central, tal como lo refiere Andrés Oppenheimer en su libro ¡Basta de historias!, es lograr que la agenda pública incorpore el tema educativo como asunto relevante.

En este contexto, es alentador que en Venezuela comencemos a observar entre los  mensajes claves de la campaña política el tema educativo. Un asunto sobre el cual deberían jugar también un rol protagónico  otros sectores de la sociedad, especialmente los empresarios.

Las organizaciones venezolanas, públicas y privadas, requieren una fuerza profesional preparada, competitiva mundialmente, para no quedarse atrás. Pero además, necesitan trabajar en un entorno con menores riesgos, en lo cual la educación es definitivamente una variable de primer orden.

Los brasileños están dando una buena lección. Un reto en el cual, por cierto, no es asumido por un solo sector. Es una causa compartida, sin inclinaciones ideológicas de ningún lado.

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El discurso organizacional en las redes sociales

Amado Fuguet V.

En la interacción con los estudiantes de la Especialización en Comunicaciones Integradas de la Unimet, uno de los temas que despierta mayor interés es la interdependencia que existe entre las actuaciones y acciones de la empresa y los mensajes formales e informales que ésta emite. Ambas variables –acciones y mensajes- constituyen el discurso organizacional que observan, leen y escuchan los actores con los cuales se interrelaciona la empresa.

A este proceso se agregan el contexto y las señales que en paralelo emiten los competidores y otros actores, como los reguladores, la comunidad y los clientes, para que se organice y configure la imagen.

Lo nuevo es que con las redes sociales este proceso de configuración de la imagen de una organización, se hace más complejo y más dinámico. La resonancia de un comentario es mayor, por lo que ahora las empresas, sus trabajadores, sus clientes y sus competidores -por sólo nombrar algunos actores clave- tienen un espacio más amplio para comentar a favor o en contra sobre determinados asuntos. Incluso,  para conocerla mejor.

Pero no es sólo el contenido textual o audiovisual que una empresa coloque en las redes sociales lo que formará imagen, sino también la actitud y las acciones que se reflejen en esas mismas redes.   El mismo hecho de tener o no presencia en una red ya es un mensaje. La forma como se comporte e interactúe en ella es otro. Los servicios que genere en ese canal, también. De manera que lo que diga en las redes no es lo único que impactará su imagen.

En fin, en las redes sociales, el discurso empresarial también es producto tanto de acciones como de mensajes.

El poder departamental frente al entorno

Amado Fuguet V.

Es normal que en los últimos meses del año, las organizaciones comiencen a actualizar escenarios sobre el comportamiento probable de las distintas variables que conforman su entorno para el año siguiente. Bien para establecer presupuestos de ingresos, gastos e inversión, o bien para fijar metas y objetivos para sus distintos procesos, las distintas áreas organizacionales inician una especie de negociación interna de cara a tales escenarios.

Los contextos organizacionales son cada vez más inciertos, más en en países tan complejos como el venezolano. Pero los gerentes han ido aprendiendo que frente a lo impredecible, siempre será mejor estar preparados ante cualquier situación, sea de riesgo o de oportunidad.

Los departamentos buscan, en estas circunstancias, ampliar su base de poder interno. Mientras más investiguen y obtengan mayor información para disminuir la incertidumbre, tanto para sus propios procesos como los de otras unidades en la organización, podrán lograr mayor reconocimiento, y tendrán más poder de negociación a la hora de buscar apoyo para sus proyectos o propuestas.

Aquellas áreas que se preocupen por contar con los talentos apropiados para afrontar con éxito los desafíos del entorno, aquellas que establezcan planes y desarrollen capacidades tecnológicas que afirmen su capacidad de acción; ayudarán a la supervivencia y crecimiento de la empresa. Pero también les afianzará su prestigio gerencial, lo que implica mayor poder interno.

Es por ello que cualquier área de la organización debe evitar ver con fatiga o desdén los ejercicios de proyección de escenarios para el año próximo. Es una gran oportunidad para fortalecerse como grupo y aportar mayor valor a la organización.

El diálogo entre empresarios y trabajadores

Amado Fuguet V.

El diálogo que han venido propiciando varios organismos del sector privado venezolano con diferentes sectores del país representa una gran oportunidad para que se aborde la solución de asuntos que son de interés común para los actores con los cuales interactúan los empresarios.

Los interlocutores más relevantes deben ser los trabajadores. El  intercambio institucional de sus correspondientes órganos representativos puede generar frutos en cuanto al hallazgo de propuestas convergentes de gran impacto nacional, que se conviertan en lineamientos generales que incluso puedan conllevar a acuerdos con otros actores, especialmente con el mundo político. Sigue leyendo